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Corazón tintado.

Just keep going

Just you

Un seis como hoy de hace ya cinco meses dimos el primer paso para mucho más de lo que podíamos imaginar. Lo digo sinceramente, pues sabes tan bien como yo que el principio estuvo lleno de incertidumbre, pero a la vez de ganas. De tonterías, bromas y no tan bromas.

Porque sí, puede que sólo llevemos cinco meses, pero sabes que para mí todo empezó aún antes. Que no se me olvidan esos intentos de tocar la caja, las fotos haciendo el tonto (sigo defendiendo que no se acercan), la despedida que ninguno quería que llegara y las conversaciones de después que nos fueron acercando cada vez más. Ese día de carreras, accidentes, bromas y disfraces; porque sí, la vida es un carnaval.

Sé que siempre tiendo a recordar nuestros primeros días, pero es que no quiero dejar de lado el reencuentro pasado tu viaje de estudios, tu cumpleaños, esos paseos y confusiones con los transportes públicos, el columpio (nuestro columpio), el día de patinaje, pizza y fútbol con estos, la primera vez que vi a tus animalitos (y pensar que ahora no puedo ir sin pasarme un buen rato con  ellos)… Pero, no por ello olvido nuestros problemas con las películas, esa vez que fuimos al cine porque la curiosidad mató al gato, los paseos por el río, la cena con piano de fondo, las historias que de vez en cuando me cuentas, nuestras conversaciones por Skype, las películas que te dejo ver a medias porque me pongo a hablar…

Verdaderamente no quiero olvidar nada de lo que hemos pasado, de lo que me has contado.  Porque seguiré sonrojándome cada vez que me observes, pero a la vez yo misma lo haré contigo para quedarme con esas caras y reacciones que sólo tú pones y que me encantan (podría decir muchas pero creo que ya te has percatado de mi nivel de observación, así que esta vez me las guardo).

Creo que no alcanzas a ver o yo no alcanzo a expresar todo lo que haces por mí, todo lo que significas en mi vida ahora mismo. Pero poco a poco espero poder poner remedio. Y es que esa lista va aumentando y disminuyendo lentamente (las películas no son nuestro punto fuerte),  pero lo que de verdad importa es que vamos compartiendo más y más cosas el uno con el otro. Te he hecho probar cosas tan simples (y deliciosas) como un capuchino o una de mis series favoritas (si se puede decir que tengo alguna), ambos hemos conocido a personas que son importantes para la otra persona, “he hecho” eso que dijimos que haría casi al conocernos aunque con mucha ayuda. Hemos pasado un fantástico día en Somo, tardes en la playa con caídas incluidas y me he llevado una preciosa concha de recuerdo. Hemos visto a los pingüinos y demás animales juntos y hasta surgir el “Milagro” de entre tus pajaritos aunque por desgracia durara tan poco.

Sé que te esperarás una de mis parrafadas, pero esta vez quería hacerlo un poco diferente. Sabes lo que escribir y con ello este blog significa para mí y quería de algún modo hacerte presente en el mismo aprovechando la oportunidad. Te quiero y espero que sigas a mi lado en muchos más momentos.

Bueno, ahora ya sí, os hablo a quienes me leáis y siento si esto no tiene mucho que ver con el blog en su totalidad pero como ya dije una vez está para poder expresar lo que sienta en el momento y hoy os toca aguantarme así. Os aseguro que he intentado no ponerme muy pegajosa. Hasta pronto.

 

Mentiras (Mondô)

Buenas noches. Hoy quiero compartir con vosotros algo un tanto diferente a lo que estaréis acostumbrados a ver por mi blog y a lo que yo misma estoy acostumbrada a escribir.
Si bien no ha sido fácil escribirlo (cuesta más de lo que puede parecer), ha sido muy entretenido y sobretodo divertido hacerlo junto con Luis (él tiene más experiencia).
Bueno, a continuación, a ver qué os parece:

Mentiras

¿Qué atormenta
tu noche crepuscular
hasta la madrugada?

¡Oh! Pensamientos
que recorren la mente.
Qué tristes tus mentiras.

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Hoy vuelvo a las andadas

Hoy vuelvo a las andadas… Hoy vuelvo porque quiero, porque lo necesito, porque tengo que soltar parte de lo que llevo dentro. Hoy vuelvo porque realmente nunca me he ido.
Porque hay momentos en que te das cuenta de qué es lo que realmente te hace feliz en la vida, lo que te llena, y para mí una de esas cosas es escribir. Es posible que no tenga talento, quizá me quede mucho camino por recorrer y puede que me quede en el comienzo, pero es algo que necesito. Y es que no puede pasar un solo día en que no escriba aunque sólo sean unas breves líneas.
¿Conocéis esa sensación de no poder dormir sin haber hecho algo antes? Pues eso es lo que me ocurre día tras día. No deja de ser un hobby, pero al menos sé que me llena cada vez que lo llevo a cabo. Y es que creo que eso es lo que importa. Qué más da si algo no se os da bien, si no gusta a nadie o cuanto sea. Qué más dará todo eso si os reconforta, os gusta, si os apasiona. Hay gente con talento, pero “el esfuerzo gana al talento cuando el talento no se está esforzando”. Así que adelante, os animo a que continuéis con todas esas cosas que habéis dejado a medias pero que día a día quisierais no haber parado de hacer. Intentadlo por vosotros, no por ni para nadie más. Y si no tenéis tiempo, tratad de sacarlo de donde sea, aunque sea casi inexistente. Siempre y cuando sea cuanto os gusta, merecerá la pena.
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Puede que esta sea una entrada un poco distinta al resto y que resulte extraña después del parón que ha sufrido mi blog durante estos últimos meses. Puede que tampoco vaya a subir mucho en las próximas semanas, no como quisiera al menos, pero son las últimas semanas del curso y no queda más que aguantar hasta el final.
Quién sabe si un día de estos tengo un rato y subo algo aunque sea de lo que ya tengo escrito, quién sabe si aprovecho algún rato libre para dedicaros algunas palabras aunque sólo sea un día por semana.
No lo sé, la verdad es que ahora no lo sé. No sé con qué frecuencia voy a poder escribir de aquí hasta comienzos de verano, pero espero al menos poder dedicar unos minutos para subir contenido cuanto antes.
No es el primer blog o la primera plataforma en la que empiezo a compartir parte de lo que hago, pero sí que quiero poder ser más constante, aunque sólo sea en ésta.
Por tanto, espero que este pueda ser un “nuevo comienzo” para algo aún más grande. Ante todo, para algo que nuevamente me permita transmitiros algo de lo que pienso, haceros reflexionar o, simple y llanamente, para poder usarlo como vía de escape.

Decisiones prematuras

Nacemos con unos objetivos y unas pautas a seguir establecidas por la sociedad en que vivimos y salirse de ellos puede parecer algo demasiado arriesgado, no está bien visto.
A los dos o tres años empiezas en el colegio. Primero parvulitos, luego primaria, secundaria y bachiller. Llegaron los 18 años y ya has tenido que tomar grandes decisiones para tu vida futura, sobre aquello a lo que te vas a dedicar durante el resto de tu vida. Pero aún te toca decidir qué carrera universitaria vas a escoger en la cual invertirás un mínimo de cuatro años (nos plantamos en los 22), puesto que actualmente ya aun teniendo carrera universitaria es difícil encontrar trabajo como para arriesgarse a no hacerlo. Pero esto no queda ahí, luego es momento de decidir el máster que vas a hacer, algo que te especialice, que haga de tu currículum algo distinto, que te diferencie de todos aquellos que han acabado con anterioridad en la basura o la trituradora con un simple “Ya te llamaremos” o a veces ni eso. Por tanto, ya habremos invertido otros dos años más de nuestra vida, hemos llegado a los 24 y con suerte tendremos un trabajo que nos habrá permitido llegar de cierta forma hasta aquí.
Pero ahí no acaba todo, si has logrado un trabajo, quizá debas cambiar. Si aún no lo tienes, más te vale moverte o quizá no lo llegues a encontrar. Si tienes la suerte de entrar al mercado laboral y conseguir con el tiempo un puesto de trabajo estable y con un contrato indefinido (cosa rara vez vista en la situación en la que vivimos), habrás de dedicar el resto de tu vida a ese trabajo. Día tras día, semanas tras semana, mes tras mes, los años irán pasando y tú seguirás ejerciendo esa misma profesión aunque, con suerte, alcanzarás un puesto de mayor importancia o un sueldo más elevado (el cual será tu sustento y te permitirá pagar la hipoteca en la que te hayas metido y a tu familia o la serie de condiciones personales a las que te encuentres expuesto). Para lograr estos aumentos y estas mínimas mejoras, habrás de seguir haciendo cursos formativos, para actualizar tus conocimientos sobre el campo al que te dediques.
Sin haberte dado cuenta, estarás en la edad adulta trabajando hora sí, hora también con un sueldo que quizá no te permita alcanzar todo cuanto un día te propusiste hacer. Todos esos sueños y metas truncados irán clavándose poco a poco, espinita tras espinita como no los logres y cada año que pases sin cambiarlo, la situación empeorará. Seguirás trabajando hasta que no puedas más y aún así continuarás, pues a saber si llegarás a lograr una pensión suficiente como para permitirte el lujo de dejarlo.
Habrás pasado casi todo el recorrido de tu vida trabajando y formándote para ello sin mayor descanso que unas vacaciones casi inexistentes y todos esos años habrán tenido su base en aquellas decisiones que tuviste que hacer cuando aún quizá no eras lo suficientemente consciente de que por ello se regiría toda tu vida, en los que pudiste dudar, dejarte influenciar, sentirte presionado, frustrado por no saber qué hacer, qué elegir. Pudiste incluso acabar metiéndote en cosas que realmente no eran las que te apasionaban simplemente por lo que otras personas te dijesen o aconsejasen o simplemente y lo que puede ser aún peor, por las salidas que esos estudios o esas elecciones te pudieran dar.
Y ahora dime, ¿merece la pena? ¿Merece la pena hacer algo que realmente no te llene sólo por complacer al resto, por esas supuestas salidas que en verdad no están cien por cien garantizadas? Yo creo que no, cada uno debería estar lo suficiente libre de todas estas presiones externas que pueden llegar a introducirse en sus mentes para elegir con total libertad, sin verse influenciado por nada más que por lo que lo apasiona, por eso de lo que haría su profesión, eso que convertiría en su día a día sin dudarlo, sin sufrirlo (lo cual no quiere decir que no cueste lograrlo).
Del mismo modo, creo que a pesar de pasar tantos años estudiando y formándonos, las personas no tenemos la capacidad suficiente para empezar con 15 o 16 años a decidir a lo que quiere dedicarse, para empezar a enfocar su vida a lo que ahora concebimos como  “ciencias” o “letras”. Así como tampoco somos, y en este caso aún en menor medida, lo suficientemente maduros y conscientes de nuestra situación a los 17 y 18 años para decidir los estudios superiores que vamos a realizar, a lo que vamos a dedicar los siguientes cuatro años y posiblemente el resto de nuestra vida (esto último tampoco es infalible, puesto que puedes acabar trabajando en otras cosas que no tengan relación con aquello en lo que se centran tus estudios). Esas personas que tienen y encuentran una vocación clara desde un principio, que saben lo que quieren hacer, a lo que quieren dedicarse y que tienen la oportunidad de plasmarlo en la realidad pueden sentirse afortunados, de hecho puede que no sean plenamente conscientes de cuan afortunados son. Pero ¿qué pasa con el resto? ¿Qué ocurre si no sabes lo que elegir? ¿Quién me dice a mí que no me pueden gustar tanto las ciencias como las letras? ¿Por qué has de “cerrarte puertas” a un campo u otro? Por qué si ni siquiera te han visto capaz hasta entonces de expresar tu opinión es aspectos políticos, de conducir, de responsabilizarte de tus propios actos, de tomar decisiones como si beber o no, si no has tenido poder de decisión de manera oficial más que para escoger una u otra asignatura de repente obtienes total libertad y a la vez la obligación de tomar una decisión tan importante como puede llegar a ser la carrera a la que vas a dedicarte. ¿Qué ha hecho que eso cambie en tan corto plazo?
Realmente quisiera saber cómo es que ya pasamos a ser considerados capaces para la toma de este tipo de decisiones y por qué debemos tomarlas sin un periodo de tiempo intermedio para poder reflexionar seria y profundamente al respecto, sino que tenemos que tomarlas sobre la marcha mientras tenemos miles de apuntes en la cabeza, de temarios, porque a la vez que el momento se acerca, estos aumentan aumentando así la presión. Y por mucho que queramos, a menudo las decisiones que tomamos bajo presión son erróneas debido a que no logramos pensar con la claridad necesaria.
Por otra parte, soy consciente de la suerte que tengo por poder permitirme lo que para muchos sigue siendo un lujo y disfrutar de esta educación que es impartida esté o no conforme con el modo en que se lleva a cabo. Y es que por desgracia, seguimos viviendo en un mundo en el que  la desigualdad es el punto del día, en el que hay 124 millones de niños sin escolarizar y unos 770 millones de personas adultas analfabetas. Personas que quizá no vayan a lograr tener un mínimo de los conocimientos que nos otorgan en nuestros países. Quién sabe el potencial que esos niños, esos adultos tienen o tenían, quién sabe si podemos tener otros 124 millones de genios escondidos en la mente de todos aquellos que no  pueden acceder a esa formación que les permita desarrollar sus conocimientos. Cómo podemos permitir que cosas así sigan pasando, todas las personas deberíamos poder acceder a una educación pública y de calidad, un mínimo de cultura. Cómo podemos habiendo tantos millones en el mundo permitir este tipo de desigualdades tan grandes, aunque sólo sea porque esas personas, esos niños, esos jóvenes van a ser el futuro algún día, todos nosotros vamos a ser ese futuro.
Pero la finalidad de todo esto no es ésta. Hoy no pretendo resaltar la inmensa importancia que tiene la educación en nuestras vidas, ni profundizar en el automatismo con que las llevamos tan sumamente planeadas desde pequeños queramos o no percatarnos, que también. Lo que quiero conseguir con todas estas palabras es haceros reflexionar sobre cómo somos presionados y obligados a tomar ciertas decisiones a una edad tan temprana siendo de tal envergadura. Es cierto que el tiempo vuela y que, como ya he dicho, al final de todo este proceso ya habremos alcanzado una edad media entre la veintena y la treintena, lo cual nos puede parecer una edad considerable, pero el hecho de hacernos tomar este tipo de decisiones tan temprano ejerce demasiada presión en todos nosotros y nos hace replantearnos todo. Mirar una y otra carrera, ir a una y otra universidad, empezar a agobiarnos con las notas de corte, por la necesidad de becas para poder permitirnos estudiar lo que nos gusta. Por la indecisión y el estrés que una cosa de tal magnitud puede provocarnos. La idea de no poder dar vuelta atrás por todo lo que ello conlleva, de que al elegir una u otra asignatura, una u otra carrera ya no puedes acceder a otras por lo distintas que son. Decidirte y volvértelo a replantear sin cesar hasta el último momento de este proceso, la inseguridad que ello puede conllevar en todos los aspectos de nuestras vidas.
Asimismo, me parece un tema tan sumamente primordial teniendo en cuenta las nuevas medidas en la educación de nuestro país que pretenden hacer a las nuevas generaciones empezar a elegir a una edad mucho más temprana (como si no estuviera establecido ya lo suficientemente pronto). Por todos y cada uno de los motivos citados anteriormente y otros tantos que quedan en el tintero creo que deberíamos replantearnos todo este sistema, estas medidas desde el inicio y con detenimiento. Cada uno debería ser libre de hacer sus propias elecciones y son consciente de lo necesarias que son actualmente, pero también debería tener un periodo anterior en mi opinión mucho más amplio para contemplar las diferentes posibilidades y ver lo que realmente le atrae más.

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Páginas de un mismo libro

Y por qué pasarse la vida pasando página, cerrando capítulos del pasado, capítulos quizá aún sin terminar. ¿Acaso no somos conscientes de que  una tras otra hacen que el libro llegue a su fin? De que sea el capítulo que sea, la historia se repite, siempre presente y de que esto es imposible de evitar, puesto que son páginas de un mismo libro.
Puede resultar difícil e incluso duro seguir adelante con recuerdos en la mente que ya no hacen ningún bien pero ahí está la gracia. No me malinterpretéis, soy consciente de que esto no es del agrado de nadie; pero el hecho de ser capaces de hacerlo, de poder llegar a un día en el que digas “Hubiera dado la vuelta tantas veces, pero no lo hice. Llegué hasta aquí y así seguiré” y sentirse orgulloso de ello ya es recompensa suficiente para llevarlo a cabo.
Porque no, ese sentimiento de querer dar marcha atrás no te abandonará jamás; siempre habrá algún sentimiento, algún recuerdo, alguna persona, cosa o incluso aroma que te nuble la vista y devuelva la añoranza a tu corazón. Pero llega un momento en el cual todo ello deja de importar, en el que te das cuenta de que vales mucho más que todo ello y que, lo creas o no, lo quieras admitir o no, si pasó o no pasó, fue por algo.
De nada sirve el arrepentimiento, de nada sirven los ” Y si hubiera…”, de nada sirve echar la vista atrás si no es para ver todo cuanto avanzaste y lo que aprendiste gracias a ello. No caigas en la tentación de regresar, de volver a caer en la incertidumbre, de dejarte llevar por ella. Sé más fuerte, porque puedes, porque siempre has sido capaz aunque no lo creas.
De igual modo, con esto no quiero decir que haya que borrar todo rastro de aquello cuanto queremos dejar atrás, al contrario. Debes ser lo suficientemente conscientes de lo que te conviene, saber que no lo necesitas, que rememorarlo puede ser contraproducente. Quizá debas esperar para poder hacerlo, quizá antes tengas que ser capaz de mirar al presente, afrontar el futuro sin sentir la necesidad imperiosa de parar en seco y girarte una vez más. Pero no, no tiene nada de malo hacerlo de vez en cuando, ver fotos antiguas, pasar por lugares a los que quizá nunca pensaste regresar, escuchar viejas canciones…
Todo esto vendrá bien siempre y cuando seas capaz de abrir la puerta a otras muchas más, siempre que seas consciente de que hay muchas más canciones esperando al momento en que te sientas preparado para dejarte embelesar por ellas.
Porque en cierto modo en eso consiste madurar. Cuanto más tiempo pase, mayor será la cantidad de recuerdos, de personas, de lugares conocidos y, por suerte o por desgracia, no podemos retenerlos, no podemos tratar de mantenerlos a todos, pues muchos de ellos dejarán de estar presentes. Por tanto, no sólo debemos aprender a aceptarlo, sino que hemos de aprender de todo ello. Porque sólo así seremos capaces de ser felices con nosotros mismos, con quienes nos rodeen en cada momento. Sólo así seremos capaces de dejar escapar una sonrisa al rememorar tiempos pasados sabiendo que ahí es donde deben quedarse, que así es como tenía que pasar.
So please, just smile and never give up.

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@CorazónTintado

Versatile Blogger Award

Muchísimas gracias a angelammartinezc por nominarme al Versatile Blogger Award. Me parece increíble la acogida que han tenido mis palabras en tan poco tiempo y quisiera agradecéroslo. Gracias por leerme y hacer que siga teniendo ganas de compartir un poco de mí con vosotros. Resultó muy halagador y sorprendente recibir ese comentario y me sacó una gran sonrisa, así que sí, gracias nuevamente.
Asimismo, siento la tardanza en responder y en dejarme ver de nuevo pero los exámenes llegan y el deber me llama.
Ante todo, gracias a byluis7 porque si no hubiera sido por él, yo no habría siquiera conocido este fantástico espacio donde poder escribir. Gracias por estar ahí y por otorgarnos palabras tan bellas para leer. Aquí para todo, lo sabes.
Agradezco todo esto también a esas personas que me leéis y que me demostráis apoyo, que me hacéis ver que lo que hago no es en vano.
Y ahora sí, toca contaros un poco sobre mí, de modo que empezamos:
1.- Vivo en Cantabria, Santander es mi ciudad y como ella no hay ninguna aunque actualmente no sea donde vivo.
2.- Me encanta aprender idiomas (inglés, francés y alemán actualmente), quisiera poder viajar tanto como pueda en un futuro. Considero que es la mejor manera de conocer otras culturas y personas, de abrir horizontes y comprender un poco mejor este mundo del cual formamos parte.
3.- La música, los libros y la escritura han sido siempre una fuente de apoyo, una forma de evadirme. A día de hoy no me imagino sin ninguno de ellos.
4.- Mi familia y amigos son lo primero, daría todo por cada uno de ellos.
5.- Si hay algo que no soporte es la hipocresía y la falsedad. Si algo no te gusta, simplemente dilo, no finjas. Di lo que pienses, haz cuanto sientas.
6.- Qué mejor forma de acabar el día que tumbándote a contemplar las estrellas, la inmensidad del universo. Perderse pensando en soledad o compañía.
7.- Si viviera cerca del mar, me despertaría diariamente para ir a ver amanecer y desayunar contemplando el sol salir sentada en la arena.
Y al fin llega el momento de decir a quiénes nomino, realmente habría más gente pero sólo puedo nominar a 15, así que allá vamos.
1.- byluis7
2.- Davis
3.- Der Ketzer
4.- Be artist Be art
5.- elcorazonenlamano
6.- lascronicasdelotromundo
7.- Writeinmyskin
8.- Ojos de escarcha
9.- xkornelia
10.- mensajessinremitente
11.- Paloma Martínez
12.- Desorbitados
13.- Rayo Pizarro A
14.- unmapaenlacabeza
15.- El diván de Fran
Gracias a todos y cada uno de vosotros por dedicar una parte de vuestro preciado tiempo en escribir, publicar o “simplemente” formar cada uno de vuestros blogs.¡Suerte a todos!
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#WattpadBooksAreRealBooksToo

So true. 👌👏

Virgocity

Moments ago, I noticed a tweet that gave me all the wrong vibes.


What does that even mean?

Wattpad authors spend countless hours, days, months (essentially a lifetime) brainstorming and outlining the perfect plot, characters, settings, plot twists, etc. After they complete the thought-stage, Wattpad authors, like any authors, move onto the writing stage. Once again, this takes another lifetime to complete.

An average chapter is around 2,000 words, which can take anywhere from an hour to five to write, depending on the person and the situation. Multiply that by twenty, thirty chapters… We are talking about a lot of time here.

Oh, but let us not forget the editing stage that comes after writing! Going back to proofread, omit, add in, and correct your work numerous times can get a bit tedious, but we persevere through it anyways.

My point is — Wattpad authors spend all that time to…

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Los caprichos del destino

Por esas casualidades que permiten conocer a grandes personas, esos días en los que andas completamente perdida y acabas encontrando la solución justo en frente.

Doy gracias al azar por días como los de este año, por hacerme ver que cuando menos te lo esperas y aún creyendo no necesitarlo, aparecerá alguien que cambie todo por completo, que esté ahí. Por los que repiten la película sólo por estar un rato más, por las canciones transcritas y otras tantas por escribir, por las fotos a contraluz,  por los viajes en el tren, por cada ida y venida y las historias de cada vagón.

Y es que a veces no hay nada mejor que los caprichos del destino, que si alguien se ausenta de tu vida, ya volverá y sino pasará. Porque la vida es muy corta para preocuparse por personas que no demuestran merecerlo cuando hay muchos más deseando ese lugar.

A este nuevo año le pedí que lo bueno se conservara, sin saber que vendría mucho más y ahora quisiera incluir a muchos más. Aprender de cada error, alzar la cabeza y seguir adelante una vez más. Dar oportunidades a quienes las merezcan y aprender a negárselas a quienes no. Aprender a confiar nuevamente y así poder descubrir lo que el destino quiera deparar.

Al destino voy a dejar llegar.

@CorazónTintado

Por las personas que marcan nuestra vida

Echar la vista atrás y darse cuenta de todas aquellas personas que han pasado por tu vida y las que quedan, las que se irán y las que aún faltan por llegar.

Percatarse de la cantidad de gente que ha pasado y los pocos que quedan. A fin de cuentas es bonito verlos entrar y salir de tu vida, por más que duela. Aprender de todos ellos y ver cómo te hacen mejor persona con su mera presencia por más breve que sea; ellos dejan parte de sí mismos en ti y sólo por eso merece la pena. Poder mirar atrás y sonreír aún con lágrimas en los ojos ante tan buenos recuerdos y otros que no lo son tanto.

Porque de todos ellos, sólo algunos te marcan y son esos los que marcan la diferencia, de quienes aprenden y a quienes tienes presente día a día sin importar el tiempo que haya transcurrido desde que aparecieron en tu vida. Esos que hacen de ti el individuo que eres ahora, que te dan fuerzas para continuar y a quienes has de agradecer todo cuanto tienes pues son quienes te hicieron luchar.

En mi caso, no podría nombrar sólo a una persona que haya logrado eso y por desgracia en su mayoría ya dejaron de estar a mi lado y al lado de nadie, abandonaron este mundo pero no sin antes dejar huella en aquellos que como yo tuvimos la fortuna de tenerlos en nuestras vidas.

Y a pesar de todo, nunca volvería atrás. No cambiaría absolutamente nada de mi pasado, ni siquiera volvería para revivir momentos especiales. Y es que cada cosa tiene su momento y su función y gracias a todos los errores cometidos, a las personas conocidas, a las desilusiones y logros… Gracias a todo ello, somos quienes somos. Como un grande dijo una vez: “No se ha de aprender nada del éxito, solo de los errores se sacan conclusiones”. Así que no, no volvería atrás en el tiempo ni aunque pudiera, por más que duela.

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